Voilà!
in view, a humble Vaudevillian Veteran, cast Vicariously as both Victim and Villain by the Vicissitudes of Fate. This Visage, no mere Veneer of Vanity, is a Vestige of the Vox populi, now Vacant, Vanished. However, this Valorous Visitation of a bygone Vexation stands Vivified, and has Vowed to Vanquish these Venal and Virulent Vermin Vanguarding Vice and Vouchsafing the Violently Vicious and Voracious Violation of Volition!
The only Verdict is Vengeance— a Vendetta, held as a Votive— not in Vain, for the Value and Veracity of such shall one day Vindicate the Vigilant and the Virtuous.
Verily, this Vichyssoise of Verbiage Veers most Verbose, so let me simply add that it’s my Very good honor to meet you, and you may call me V.
Hay que reír para espantar a los fantasmas.
Hay que reír y montarse
en el verde que les cubre
la bravura.
Hay que desarmarlos,
descuerarlos,
dejarlos con la evidencia colgando
y así, con la herida abierta,
exhibirlos en los mataderos.
En las carnicerías de mi barrio
vendieron cadáveres
que de silenciosos no tenían nada.
Mis muertos hablaron
con sus caras de fascinación.
Ellos me contaron del horror del hedor
de la cláusula en los orígenes de su silencio.
Entonces dijeron
la profundidad de sus agujeros.
Hay que reír para espantar a los fantasmas.
A mis muertos los conocí
riéndome de la hidalga cabalgadura
de los uniformes.
Ellos comenzaron a deambularme.
Habiéndolos autorizado mi padre,
nos tomaron a mi hermana
y a mí
y con nosotras hicieron
orgías sanguinolentas.
Hay que reír para espantar a los fantasmas.
Después de lengüetearnos la humedad
partieron a confabular simulacros entre sí.
Con sus ratas lascivas apuntaron a mi madre.
Teniéndola encima la partieron por la mitad
y pudimos verle las vísceras al paraíso.
Mi madre decía que ella.
Mi madre pedía que nuestras aberturas no.
Y sin embargo todos los días
venían y se masturbaban riendo.
Nosotras llorábamos.
A nosotras nos chorreaban con el sebo de su transpiración
Querían fertilizarnos con su quejido desenfrenado
pero nosotras vomitábamos a sus hijos
mientras nuestro padre les devoraba
las uñas a nuestros hermanos.
Hay que reír para espantar a los fantasmas.
De la tierra nos desprendieron para jadearnos.
De la tierra nos trajeron para que les cosiéramos heráldicas.
A cambio de eso les cercenamos los tejidos
y cocinamos en su honor
pedacitos de los fetos que abortamos para castrarlos.
Hay que reír para espantar a los fantasmas
y perderle el miedo a la muerte.
Hay que reír para espantar a los fantasmas.
Para eso estamos vivos, compañero.
Mi vecino Totoro
Mrs. Fox: You know, you really are… fantastic.
Mr. Fox: I try.
The Fantastic Mr. Fox





